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Mosaico 34: XXVI Jornada Nacional de Terapia Familiar: La Terapia Familiar en el Ámbito Público

Fue hace ya casi un año, día arriba o día abajo, que tomamos el relevo de quienes con tanto acierto como empeño coordinaron la revista antes que nosotros.

Permítasenos hoy, pues, el pequeño desliz de la confidencia para en otro sentido, mucho más general y seguramente más importante, confesar de rondón que empezamos ya a anticipar el décimo aniversario de esta revista. Aniversario que, dicho al trasluz de estas páginas y anunciado ya en algunas anteriores, esperamos poder llegar a celebrar como la ocasión y los lectores se merecen. Vaya por delante este hecho: que andamos de aniversario.

Hace algo más de diez años, Mosaico fue solamente un proyecto, una idea apenas, prohijada por algunos que se encargaron de hacerla realidad, cuidaron de sus primeros pasos y la llevaron a un desarrollo tal que hoy podemos decir con no poco orgullo que llega ya a más de 1.600 profesionales, con la esperanza no escondida de que esos mismos lectores, socios y amigos la lleven de boca en oreja y la hagan también desbordarse en sus consultas, en sus lugares de trabajo y allí donde su lectura pueda hacer un servicio, por pequeño que éste pudiera ser.

Hoy hablamos de la última jornada de la FEATF, a la que dedicamos un apetecible monográfico que Javier Bou se ha encargado de coordinar desde Valencia. En línea con lo que dijimos en el anterior editorial, la jornada ha vuelto a poner de manifiesto la necesidad de trabajar para hacer acto de presencia en aquellos foros donde hoy se crea el futuro: la sanidad pública, los nuevos medios de comunicación social, y los centros de decisión política. Hora es ya de arrumbar viejos tópicos y manidas antiguallas, como las que señala Jorge de Vega en su artículo para aprendizaje de algunos y regocijo de todos. Se trata de romper una lanza -o las que sean necesario- por hacerse un sitio allí donde se deciden las políticas sociales que beneficiarán a todos los ciudadanos. Investigar, crear nuevas formas de intervención, conquistar territorios donde lo relacional no sólo no es un hecho anecdótico, sino la principal herramienta de muchos profesionales (escuelas, servicios sociales, etc). No abandonar la clínica, fuente y raíz nutricia de tantas inspiradas ideas; pero no ignorar, tampoco, la necesidad de mostrar la potencia del paradigma en otros contextos. Necesitamos investigar, desde luego, pero también aparecer. Somos 1.600, seguramente muchos más, los que andamos en ello.

Mosaico 25: XXIII Congreso de Terapia Familiar

Mosaico es un espacio público, espacio donde caben las palabras acerca de nuestras prácticas profesionales; palabras que quedan de nuestros encuentros anuales de Congresos y jornadas, palabras derivadas de nuestros supuestos teóricos, de nuestras evidencias empíricas. Mas ¿han de caber otros enunciados? La respuesta rotunda es ¡Sí! Enunciados referidos a nuestros posicionamientos éticos y políticos; porque somos ciudadanos y profesionales comprometidos con nosotros mismos y con el mundo que nos ha tocado vivir.

Como profesionales y ciudadanos, manifiesta nuestra compañera T. Zamanillo, tendremos que hacer uso del poder que nos da nuestro conocimiento para intentar transformar nuestro mundo, tender a la utopía. Sabiendo que el camino hacia aquella es lo importante.

Como es sabido este numero se dedica al XXIII Congreso celebrado en Salamanca. La introducción al monográfico realizado por A. Medina esta en consonancia con las primeras palabras de los co-directores, la compañera se pregunta si trabajar desde el enfoque sintético en un mundo sin correlación de fuerzas no será «hacer el juego» a la ideología dominante.

Las fuerzas en el Congreso estuvieron definidas por su diversidad, tanto en los invitados como en los enfoques y modelos teóricos. Asimismo los temas (anorexia, riesgo genético, mediación, etcétera) y el tratamientos de los mismos (perspectivas mas empíricas, teóricas, etcétera), en definitiva perspectivas epistemológicas y ontológicas dispares.

Nuestro corresponsal de Cataluña R. Ramos resume en breves pero acertadas palabras la conferencia plenaria de W. Pinsof, que consideramos podría dar cuenta de todo el Congreso. Así, en el Congreso se abordaron temas en relación al: Desarrollo de los tratamientos validados empíricamente; la batalla entre las tradiciones cualitativas y cuantitativas de investigación y sus epistemologías de referencia; y el surgimiento de la multiculturalidad; El contenido de este numero da cuenta de estos y otros aquí no enunciamos.

Un buen relato ha de enlazar el final con el principio; lo tratado en el Congreso nos hace evidente al complejidad del objeto de nuestra profesión. Complejidad se opone a aislamiento de variables, a unidireccionalidad a una sola epistemología; los sistemas complejos no son triviales, los fenómenos sistémicos no se puede dominar unidireccionalmente. Desencadenar procesos, pero que estos sean creativos, innovadores, reflexivos sabiendo que nunca conocemos con certeza hacia dónde nos lleven los mismos. Miren el arco iris del dibujo de la portada, habla de esperanza. No a la guerra.

Mosaico 24: Esquizofrenia y Familia

Fue un proceso mitad azaroso mitad contingente, el resultado final de este número de Mosaico contiene, en buena medida, las ideas-elementos de nuestro modelo sistémico. Las ideas-elementos, término acuñado por el sociólogo R. Nisbet, constituyen en buena medida la armazón de una disciplina y/o modelo.

El monográfico dedicado a esquizofrenia nos remite a los orígenes de la terapia familiar, como acertadamente plantea el coordinador del mismo, Carlos Álvarez. La ciencia crece, según G. Bateson, con una mezcla de dos tipos de pensamientos el «laxo y el estricto». Sabemos que el pensamiento estricto tiene necesidad de «controlar» la complejidad para poder verificar y construir hipótesis científicas, así nos lo hacen ver E. Gutiérrez y C. Álvarez con sus respectivos artículos. Por el contrario, M. Selvini y M. C. Viz Otero nos aproximan a la libertad de pensamiento laxo que renunciando al control de variables gana en riqueza.

El debate esta servido, Mosaico lejos de eludirlo pide a los lectores que se hagan eco de la invitación al mismo: ¿Psicoeducacion? ¿Terapia familiar? ¿El síntoma organiza el sistema o el sistema organiza el síntoma? Sea cual sea la respuesta, si la hubiere, estamos frente a un enorme desafío tanto desde el punto de vista del conocimiento como para la salud pública. Es necesario el esfuerzo de todos.

Los interrogantes están en parte resueltos por J. M. Etxebeste en el interesante caso practico _Sofía Loren un amor imposible_, así como los comentarios hechos al caso.

Recuperamos gracias a nuestra amiga Estela Troya, una figurante legendaria y precursora de la terapia familiar: E. Pichón Riviere; sus aportaciones hechas en la frontera, entre el psicoanálisis y la psicología social, nunca han sido suficientemente reconocidas. Sabemos que los conocimientos en los espacios fronterizos son los mas libres, ricos y perturbadores.

¿Por qué decíamos al inicio que el número contiene ideas-elementos fundamentales? Porque tanto S. Cirillo en la entrevista, M. Suáres en el artículo sobre legitimación y mediación, como en el trabajo de la sección de investigación _J. M. Hernández_ que plantea la posibilidad de tratamiento sin demanda, todos ellos se hacen eco de «voces» de los distintos campos donde nos movemos los terapeutas familiares.

Por último queremos resaltar nuestro agradecimiento a nuestra coordinadora Sonia Fernández, sin ella esta revista seria inviable.

Mosaico 06: Algunas Reflexiones Sobre la Formación

En el nº 9 de la publicación argentina Perspectivas Sistémicas (enero, 1995), en un artículo de Francine Shapiro, se recoge la siguiente anécdota: en una conversación alguien le preguntaba a un terapeuta que decía hacer Terapia Familiar en donde se había formado. «¿Cuál es el problema?, contestó. «Soy terapeuta y nací en una familia. ¿Qué más necesito?»

Esta actitud naif que aparece ocasionalmente suele tener una rápida cura: en efecto, suelen ser suficientes unas cuantas entrevistas familiares para descubrir que son necesarios unos conocimientos y habilidades que requieren un período previo de formación.

Que la Formación es necesaria es un tema que admite poca discusión. Otra cosa es discutir qué tipo de formación, cuántas horas requiere, cómo distribuirlas, si se precisa o no una formación personal, etc. Para una completa información sobre el tema remitimos al lector a las Actas de las XV Jornadas Nacionales de Terapia Familiar (Vitoria, 1994), que versaron precisamente sobre «La Formación en Terapia Familiar».

En el desarrollo de la Terapia Familiar, clínica y formación han seguido una evolución muy estrecha, posiblemente más que en otras disciplinas similares. Quizá esto se haya debido a la particularidad de la expansión de la Terapia Familiar, efectuada rápidamente y sin que la formación se integre en otras estructuras educativas, por lo que los propios clínicos que la practicaban han debido ser siempre los que conjugaran esta práctica clínica con el entrenamiento, la formación de nuevos terapeutas.

Hoy en día, con la Terapia Familiar todavía en expansión, ocupando nuevos campos de ese amplio espacio sociosanitario, la formación sigue jugando un papel central en el desarrollo del abordaje sistémico relacional, por lo que no es de extrañar que la labor de la Federación haya estado centrado en buena parte en ese capitulo.

La Federación ha seguido en el tema de la formación un camino muy estructurado. En principio se partió de la necesidad, el interés de establecer unas bases mínimas para la práctica de la Terapia de Familia, es decir, unos Criterios Mínimos de Acreditación de Terapeutas de Familia. Una vez establecidos esos Criterios Minimos, parecía clara la necesidad de entrar en el tema de quién era capaz de formar a los interesados para acceder a esta titulación de Terapeuta de Familia. Así, el siguiente paso fueron los Criterios para Acreditación de Docentes en Terapia Familiar. Se crearon tres niveles: Colaborador Docente, Docente y Supervisor, con una escala progresiva para acceder a cada uno de ellos. Naturalmente, esos docentes tendrían que desarrollar unos programas para permitir la formación de los terapeutas, por lo que el paso siguiente fue el de acordar un Programa Mínimo de Formación de Terapeutas de Familia.

Pero no sólo nuestros programas de formación van dirigidos a formar Terapeutas de Familia, sino que se ha visto la necesidad no sólo aquí, sino también en otros países, de procurar una formación a aquellas personas que no están interesados propiamente en hacer una terapia familiar, sino que lo están más en hacer intervenciones familiares, intervenir en el contexto, en sus propias estructuras de trabajo, etc. Así, la Comisión de Formación y Docencia de la Federación trabaja actualmente en un programa intermedio que proporcionará una titulación de «Experto en Intervenciones Sistémicas», cuyo borrador, junto con Criterios Mínimos para acreditación de Terapeutas de Familia, de Docentes y Programas de Terapeuta Familiar, lo podrás encontrar en las páginas interiores del Boletín, en el Monográfico dedicado a la Formación.

Es imprescindible señalar el interés que se ha puesto, por parte de la Federación, en que todo este proceso sea lo más abierto posible. Para ello, la J.D., a través de su Comisión de Docencia, convocó desde un principio a todos aquellos Grupos/Centros/Escuelas de Formación, que estaban, en relación directa con la FEATF, y de los que se tenía noticias. De esta manera, en las tres «Asambleas Docentes» convocadas hasta la fecha, han participado más de cien representantes de los diversos G/C/E de Formación así como de las Asociaciones Miembros de la FEATF. Todos han podido dar su opinión, y los programas se han consensuado cuando ha sido posible, y cuando no, se han decidido por votación mayoritaria.

El siguiente paso lógico será, a partir de estos programas, proceder a acreditar por parte de la Federación a las escuelas, los centros y los grupos de formación que considera que están capacitados para desarrollarlos. Por lo tanto, se procederá a avalar a todos aquellos Centros/Grupos/Escuelas de Formación que cumplan los requisitos establecidos y así lo soliciten.

¿Y cuáles serán los próximos pasos, hacia dónde se dirigirá la FEATF en el tema de la Formación? Un aspecto ya comentado en algunas asambleas es el de establecer algún sistema de formación para Docentes, es decir, para todos aquellos terapeutas familiares que estén interesados en acreditarse como docentes de terapia familiar. Una posibilidad, es que desde la Federación, como algunos han sugerido, se establezca un programa de formación de docentes en terapia familiar. Un programa que sería complementario con el de los centros/grupos/escuelas de formación, y que de alguna manera tendría que salir de las necesidades de estos propios centros para la formación de un personal docente.

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