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Mosaico 90: Trauma y Terapia Familiar

El trauma, en sus diversas formas de mostrarse, deja huella en los cuerpos, en las mentes, en las historias y, por supuesto, en los vínculos. Los sistémicos sostenemos que las teorías y tratamientos centradas en una perspectiva lineal presentan limitaciones y, por el contrario, entendemos como sus efectos atraviesan a las familias y a las distintas generaciones. Para obtener mayor eficacia en la intervención necesitamos herramientas con una mirada relacional que permita acompañar el sufrimiento, transformar la narrativa y facilitar el cambio.

Y así debieron pensar en la Asociación Aragonesa el año pasado para organizar la jornada “Abordando el trauma en terapia familiar: Herramientas para la prevención y reparación”, verdadero germen de este monográfico coordinado por Blanca Armijo que, no solo ha hilvanado brillantemente las reflexiones expuestas en Zaragoza, sino que hizo la invitación a participar a más miembros de la familia sistémica. Y esa respuesta es el resultado de esta publicación, demostrando que los terapeutas familiares entendemos del trauma.

Este número de Mosaico se adentra de lleno en esa complejidad y reúne experiencias, reflexiones y recursos terapéuticos que nos invitan a revisar cómo trabajamos desde nuestras consultas y equipos. Recursos terapéuticos que van desde la intervención en crisis hasta la resiliencia, pasando por la mentalización y la familia de origen del terapeuta. Experiencias en contextos tan distintos como la consulta privada o una unidad de hospitalización breve. Problemas tan distintos, pero a la vez tan traumáticos como son las adicciones, las relaciones basadas en un exceso de control o el abuso sexual intrafamiliar. Caracterizando al enfoque relacional como clave para comprender el trauma y abrir nuevos caminos de crecimiento.

Ilustra este monográfico experiencias del Congreso de Barcelona que nos vuelven a transportar a aquellos días de unión y aprendizaje, lo que nos recuerda el impacto y las aportaciones que generó y que aquí celebramos publicándolas. Por cierto, ya están abiertas las inscripciones para el próximo Congreso que se celebrará en Oporto, con lo que pronto podremos volver a encontrarnos. En la última página tenéis la información.

Y como ya se acerca el verano y, con él, más tiempo para la lectura, Sara González nos hace una recomendación literaria de uno de los autores más prolíficos de nuestra comunidad: Ricardo Ramos y su reciente libro “La terapia como empeño colaborativo. Cambio, colaboración profesional y conflicto”

Desde estas líneas queremos agradecer profundamente a cada autor y autora por su generosidad y compromiso, y a quienes cada día hacen posible que este proyecto siga siendo un lugar de encuentro y pensamiento crítico para la comunidad sistémica. Esperamos que este número sirva para seguir abriendo espacios donde el trauma pueda ser nombrado, comprendido y, sobre todo, que las familias puedan sentirse seguras y acompañadas.

Sergio Siurana

Director de Mosaico

Mosaico 87: Monográfico: Género y Terapia Familiar

El día del libro siempre es una gran ocasión para encontrar nuevas referencias bibliográficas que nos ayuden a mejorar nuestras habilidades terapéuticas y mantenernos actualizados en los avances que se dan en el paradigma sistémico. Este pasado 23 de abril se vio más reforzado, si cabe, gracias a la iniciativa de la FEATF de difundir la obra de algunos de nuestros asociados en redes sociales. Autores habituales en nuestras páginas como Valentín Escudero, Juan Miguel de Pablo, Fran Serrano y Roberto Pereira nos presentaron sus libros y nos animaron a disfrutar de su lectura. Os invitamos a que visitéis los perfiles de la FEATF y os reencontréis con estas referencias, siempre fundamentales en la literatura sistémica en español. Iniciativa que está en la línea de Mosaico que aspira a ser un vehículo para la divulgación de la escritura y lectura sistémica y un lugar de encuentro para escritores y lectores. En este número hemos trabajado duramente para que así sea. Los ecos del 42 CNTF aún resuenan y por eso comenzamos el número 87 con la magnífica conferencia inaugural de Marcelo Pakman. Para los que estuvimos presentes será un excelente recordatorio y, para los que no, una oportunidad de disfrutar de la revisión crítica que realiza el autor sobre nuestro modelo. En nuestra sección de investigación podréis profundizar sobre el Premio a la Investigación de la FEATF 2021 a cargo de Estefanía Mónaco e Inmaculada Montoya-Castilla y, por otro lado, os presentamos el Premio 2023.

El monográfico está dedicado al Género y la Terapia Familiar, brillantemente coordinado por Miquel Far y en el que podemos volver a leer en portugués gracias a la colaboración de Jorge Gato, Luana Cunha y Leonor Sentieiro. Todos somos conocedores de la importancia de atender las desigualdades en terapia, de abordar dinámicas para mejorar el bienestar colectivo y de intentar favorecer la justicia social. Es fundamental reconocer que nuestras intervenciones terapéuticas no están exentas de sesgos ideológicos y tener presente que el patriarcado penetra en todos los niveles de la vida social, por ello, cuando en una intervención no colocamos la lupa de la perspectiva de género, ampliamos la brecha. Este monográfico nos va a permitir reflexionar sobre nuestra práctica diaria, no permitir que se nos cuele la desigualdad y desafiarla para seguir en nuestra lucha por la justicia social.

Y si hablamos de justicia social nada mejor que el artículo que cierra el número 87, el Manifiesto de Asís encabezado por Maurizio Andolfi, una reflexión profunda sobre los principios fundamentales que guían nuestra labor terapéutica y que invita a implicarse con cada uno de los sistemas con los que trabajamos. Una declaración en la que se enfatiza a la Terapia Familiar Sistémica como el mejor modelo para resolver problemas humanos, tanto individuales como colectivos. En una salud mental monopolizada por el DSM, este manifiesto es un soplo de aire fresco que nos anima a todos los sistémicos a regresar al humanismo, a considerar a la familia como el mejor recurso y no la causa, a estar más interesados que nunca en las personas. Como dice el manifiesto: “Negar lo social es individualizar el sufrimiento”. Ya son muchas personas y entidades quienes lo apoyan, lo puedes hacer desde el este link en la página web de la FEATF: https://www.featf.org/el-manifiesto-de-asis/

No podemos despedirnos sin recordar a la Dra. Sue Johnson, creadora de la Terapia Focalizada en las Emociones para parejas y fundadora y directora del Instituto Internacional para la Excelencia en Terapia Focalizada en las Emociones. Fallecida el pasado 23 de abril a la edad de 77 años. Una gran maestra y referente para todos nosotros. Ella confió en las emociones y revolucionó la psicoterapia. DEP

Sergio Siurana. Director de Mosaico.

Mosaico 86: Monográfico: 42 Congreso Nacional de Terapia Familiar. Familias y organizaciones en canal: una vuelta a la sistémica

Este número 86 es un número especial. En primer lugar, es en papel, como lo son los Mosaicos dedicados a los CNTF. El papel sigue teniendo un valor simbólico y una sensación implícita que todavía no ha conseguido lo digital.

En segundo lugar, porque el de Valencia fue un congreso excepcional en todos los sentidos. En estas páginas encontraréis un pequeño testimonio de lo que allí vivimos y que puede llevar, al lector que no lo presenció, a intuir parte de aquella experiencia.

Y, en tercer lugar, por los cambios acontecidos en nuestra familia sistémica. Cambió la junta directiva presidida por Ana Caparrós y comenzó su andadura la presidencia de Jorge Gil -con su nuevo equipo- que os saluda en la página vecina. Gracias Ana y resto de junta por vuestro esfuerzo y dedicación, en unos años tan difíciles como fueron los de la pandemia. Cuando no podíamos estar juntos hicisteis lo inimaginable para que siguiéramos unidos.

También, ha cambiado la dirección de Mosaico. Es la primera vez que tengo la oportunidad de comunicarme a través de esta vía con todos vosotros y es un honor hacerlo en este número tan especial. Coordinadores de monográfico, equipo de redacción y articulistas, esperamos que lo disfrutéis tanto como nosotros lo hemos hecho mientras se gestaba el 86 de Mosaico. Consideramos que existen motivos más que suficientes para sumergirse en su lectura.

El monográfico, coordinado magníficamente por Emma Tomás, consigue que el lector de Mosaico pueda introducirse en ese canal inaugurado en el lema del 42CNTF para unir a familias, a organizaciones y a sistémicos.

En la sección de investigación encontramos el Repositorio de la FEATF, donde Alberto Zamanillo, nos presenta este proyecto que tanto promete. Y la sección Y más, nos sugiere con la idea macroscópica de “miserias” que, como dice Layo Abreu, es un concepto potente, relevante y que aquí lo podemos encontrar con su tono desenfadado e, incluso, con el humor que caracteriza a la comunidad de Macroscopio.

Y cerramos este número con la memoria de la FEATF. Roberto Pereira llega fiel

a su cita con el papel para recordarnos qué ocurría en nuestra querida Federación (y en Mosaico) hace 25 años. Podemos comprobar cómo hemos cambiado en algunas cosas y, en otras, tan poco como, por ejemplo, la cuestión de la psicoterapia que ya era un debate recurrente en 1998.

Como decía al inicio, todos los que hemos trabajado en este número nos hemos esforzado lo máximo para homenajear a Javier Ortega. Porque no podía acabar mi primera editorial para Mosaico sin referirme a Javier que, durante 15 años, ha sido el faro que ha guiado esta revista y la ha convertido en la casa acogedora que es para toda la familia sistémica.

Tuvo su merecido homenaje en la Asamblea de Valencia, pero es de justicia que también se lo realicemos en estas líneas, en su querida Mosaico. Javier Ortega, no solo ha sido un magnífico director y una excelente pluma, sino que ha conseguido que esta revista se haya convertido en un referente en el ámbito de la Terapia Familiar Sistémica. Su compromiso y dedicación han sido su sello de identidad y un maestro para todos los que hemos sido miembros en su equipo de dirección. Por ello, me siento honrado de continuar el legado dejado por Javier Ortega, sabiendo que sigue presente para que, en cualquier momento, nos aporte con su experiencia y buen hacer. Gracias, Javier.

Sergio Siurana.

Director de Mosaico.

Mosaico 83: Monográfico: V Congreso Ibérico de Terapia Familiar. Familias en el siglo XXI. Desafíos a la terapia familiar sistémica.

Para quienes sentimos la añoranza del tacto del papel y del olor a imprenta, recibir el MOSAICO que cada año dedicamos a los Congresos y Jornadas es un acontecimiento singular, una expectante espera, que se satisface hoy con el número que tenemos entre las manos. Detrás, en la sombra, un equipo de afanadas personas que lo hacen posible, y a quienes hay que agradecer sus embozados esfuerzos: coordinadores del monográfico, autores y autoras que nos hacen partícipes de sus trabajos, comité de redacción en pleno, correctores, jueces y valoradores que analizan los detalles de cada publicación…

Aquí está, pues, ajustando al máximo los tiempos, el número dedicado al Congreso, en que concurren la celebración del V Congreso Ibérico y el XLI Congreso de FEATF. Un pequeño pero significativo testimonio de lo que dio de sí la cita madrileña.

Los congresos suelen ser ocasión científica, pero también festiva y relacional, para compartir con otras personas de nuestro ámbito de trabajo aquello que hoy nos ocupa y que hemos visto reflejado en ponencias, talleres, comunicaciones y pósteres; y de lo que hemos hablado informalmente en las pausas para el café o en las comidas y cenas que juntos hemos compartido. Levantar un Congreso como el Ibérico no es pequeña tarea y hay que agradecer a quienes han estado trabajando en ello durante estos últimos dos años la lograda puesta en escena del mismo y el resultado final y sus conclusiones.

Parece, pues, que la terapia familiar sistémica y el modelo relacional interesan cada día un poco más. Su demostrada potencia en numerosos contextos, más allá del específicamente clínico en que tuvo su origen, da testimonio de ello. Uno lo nota cuando escucha a hablar a colegas que, desde otros modelos, han sido conquistados por nuestra propia terminología, a sabiendas o no, y por una mirada que pone en las relaciones y en sus fenómenos concomitantes buena parte del bienestar que no está dado alcanzar a las personas.

La mirada sistémica ha conquistado en pocas decenas de años un lugar de privilegio para hablar de lo que sucede a las personas que conviven con personas, para hablar de lo no dicho y de lo que aún podemos decir. Con nuestro sello personal, abriendo espacios, flexibilizando miradas, aportando reflexiones a los más acuciantes problemas que una sociedad compleja como la nuestra no puede evitar, haciendo especial incidencia en las capacidades y competencias que todos los seres humanos tenemos y podemos activar. El abanico de posibilidades terapéuticas es amplio y el modelo relacional-sistémico se abre así poderosamente para, en la medida en que aporta esa mirada vincular, proponer soluciones y cambios a múltiples niveles: individual, familiar, contextual. Lo hemos visto en este Congreso y esperamos haberlo reflejado con suficiente fidelidad en este número de MOSAICO.

No nos olvidamos que en todo esto hay un trasfondo político inevitable. Porque los sistémicos trabajamos en una cierta dirección, hacia la salud, hacia el bienestar, hacia la justicia y la creación de una sociedad que tenga en cuenta cada vez más el papel que cada uno de nosotros juega en ella, como individuos responsables, con una inalienable dignidad y una irrenunciable libertad. Logros que se han conquistado, pero que siempre están en precario, como todo lo humano, y que hay que seguir defendiendo para no perderlos. Este Congreso nos incita a no olvidarnos de ello, y MOSAICO levanta testimonio.

Javier Ortega

Director de MOSAICO

Mosaico 75 (DIGITAL) Suicidio: Miradas sistémicas

Este era un número casi redondo de esos que una revista acostumbra a celebrar, pero hemos preferido   celebrarlo con nuestros lectores como sabemos aquí hacer las cosas: trabajando.

  

En pocas ocasiones ha estado la incertidumbre tan presente en nuestras vidas como en estos tiempos que nos están tocado padecer. Incertidumbre por el incierto futuro que se empieza a vislumbrar en el horizonte, por los cambios en nuestras relaciones y en los modos de vida que ya se están difusamente vislumbrando en el futuro cercano, por los efectos deletéreos que sobre aquellas seguridades sobre las que asentábamos nuestra existencia ha acabado teniendo la pandemia. En épocas inciertas como esta es cuando se ponen en marcha el ingenio, la capacidad del ser humano para adaptarse y seguir caminando, su instinto de supervivencia, también sus miedos y ansiedades, el recuerdo mismo de nuestra fragilidad, pero también de nuestras fuerzas y capacidades.

Lo que parecía imposible, distópico, ha ocurrido. Nos ha pillado con el paso cambiado, y nos hemos enfrentado a ello con una mezcla de sorpresa y de incredulidad. ¿Quién, hace tan sólo unos pocos meses, pensó que nos confinaríamos en nuestras casas por un tiempo indefinido, dejando en suspenso el cotidiano discurrir de nuestros días? ¿Quién sospechó siquiera que acabaríamos añorando las pequeñas oportunidades de felicidad que regaban nuestra vida? Muchas cosas han cambiado ya, y otras muchas están por cambiar en el próximo porvenir, sin que aún tengamos una perspectiva adecuada para vislumbrar la mayoría de tales cambios. No habrá nueva normalidad, sino otra cosa, a la que seguramente acabaremos acostumbrándonos, porque los seres humanos nos hacemos a casi todo.

Por el camino han ido quedado muchas personas, que nunca serán fríos números o cifras de una insensible estadística, sino personas que amaron, vivieron, consolaron, protegieron y lloraron con alguien; vidas truncadas cuya pérdida numerosas familias han tenido que afrontar o están afrontando como pueden, en una soledad física devastadora, que los profesionales de la salud han tratado de compensar con inventiva, generosidad y compasión. Ejemplos de su tarea y sacrificio no nos han faltado en estos dos meses.  Ahí también hemos estado los profesionales de la salud, cada uno desde su trinchera, pero dispuestos a ayudar y a ser solidarios con quienes necesitaban ser acompañados en su sufrimiento.

Hemos visto a muchos sacar lo mejor de sí mismos en este tiempo crítico, y a unos cuantos, menos por fortuna, mostrarnos también la inconsciencia de los desentendidos y la estupidez de los estultos.

La muerte de un ser querido, como señalaba Bowen, produce en los supervivientes una onda emocional de choque que, como esos círculos que provoca una piedra cuando se arroja a un lago de aguas tranquilas, tiende a provocar unos efectos que solo se pueden valorar en períodos de tiempo más amplios. La mal llamada vuelta a la normalidad o a la nueva normalidad (que si es nueva no es normal, y si es normal no es nueva) será un proceso adaptativo y, como tal, exigirá el paso del tiempo. Un tiempo diferente, subjetivo y personal. Pero en la vida no tenemos todo el tiempo del mundo, sino solo el tiempo que vamos viviendo. De pronto nos ha golpeado con fuerza el puñetazo de nuestra finitud, de su valor y de su incertidumbre. Nuestro gran tesoro, el tiempo, del que decía Séneca que no sabemos cuánto nos queda aún en la bolsa… De pronto se ha quebrado también la idea misma de la normalidad, porque ahora sabemos que ya no volveremos a algún espacio llamado normal, que era el que habitábamos hasta que todo esto sucedió. Iremos a alguna parte, pero nunca atrás. Aquel mundo que dejamos a nuestras espaldas ya no será el que empezaremos a construir a partir de mañana.

 En el caso de esta pandemia, la onda emocional de choque va a tener serias repercusiones sociales, entre las cuales no será la menor la necesidad de reorganizar muchas actividades de nuestra vida cotidiana, los desplazamientos, la asistencia a eventos masivos, la compra de las vituallas, el turismo, la simple visita al médico y a los hospitales. Ya hemos perdido la confianza en nuestra invulnerabilidad y se ha hecho trizas la leyenda de que estas cosas no podían ocurrir en países con alto nivel de vida. El enemigo invisible, una pequeña partícula, es capaz de vencer al forzudo Goliat y matarnos impunemente, o dejar malparada la economía y tronchar las oportunidades profesionales de toda una generación.

Como sucede en otros casos de pérdidas, necesitamos integrar cuanto venimos padeciendo en un relato que otorgue sentido, que dé razón y coherencia a la lucha y a la continuidad de los sobrevivientes. Siempre que hay pérdidas, suele haber inesperadas ganancias y aprendizajes, pero veremos cuáles son. Desde los más píos deseos, esperamos que el mundo se conciencie, que los valores ligados a la solidaridad se impongan sobre el egoísmo más zaíno. En cierta medida, esperamos que todo esto no esté siendo en vano, siquiera nos sirva para aprender a valorar aquellas pequeñas cosas con las que contábamos como dadas, como seguras y a la mano. De la pérdida surge, pues, la confianza en una realidad mejor: el porvenir, lugar de esperanza.

Hacia él caminamos, estableciendo nudos y alianzas que desvelen con mayor claridad nuestra naturaleza relacional. También nosotros, desde aquí, queremos poner nuestro granito de arena, porque no hay esfuerzo que sea pequeño ni compañía que no nos acompañe.

Javier Ortega Director de Mosaico

Mosaico 54: II Congreso Ibérico de Terapia Familiar

Desde Portugal nos llega a este Mosaico renovado una ilustrativa muestra del trabajo compartido por los profesionales sistémicos de la Península. El II Congreso Ibérico de Terapia Familiar se celebró en Lisboa con un más que notable éxito de participación, tanto en lo que respecta al número de ponentes, como en lo que hace al de participantes, en su mayoría jóvenes terapeutas en formación, lo que revela la pujanza que en el país vecino está teniendo, a pesar de la crisis, el trabajo de los sistémicos en diferentes contextos.

Tan importante como todo ello es que, precisamente en estos tiempos atribulados, se haya podido celebrar ya un Segundo Congreso Ibérico y se vayan consolidando así espacios de cooperación y de intercambio para el futuro. Países vecinos, sumidos en una situación parecida, con una profunda necesidad de renovar sus estructuras sociales y políticas, y asistiendo impotentes a un desasosegante desmantelamiento de un apenas entrevisto estado del bienestar, han de unir esfuerzos para encontrar soluciones afines a sus compartidas dificultades, pues a todos nos consta

que la salvación no llegará del Norte, como caída del cielo, ni tendremos más oportunidades que aquellas que, con creatividad e incertidumbre, vayamos generando nosotros mismos. El viejo cuentecillo del Barón de Münchhausen, que se salvó a sí mismo junto a su jumento, de perecer en las arenas movedizas, es a un tiempo tan quijotesco como realista en las actuales condiciones que soportamos. Bastarnos a nosotros mismos y hacer uso generoso de nuestras propias capacidades, en lugar de esperar los parabienes del calvinismo rampante, es un aprendizaje que nos traemos

de Lisboa, y que deseamos compartir con todos los lectores. Ocasión de seguir probándonos la vamos a tener en un futuro cercano, a no tardar.

Dicen los clásicos que las prisas son mala compañía, y hasta el muy racional y razonable

Descartes nos advertía contra los errores de la precipitación en su Discurso del Método. Hemos tenido motivo para comprobarlo en el número anterior de esta revista, que tuvimos que pergeñar acuciados por las apreturas del tiempo y de los cambios. Quiero pedir disculpas a los autores por algunos errores que no supimos evitar; y a los lectores atentos por las erratas que seguramente detectaron. Aunque son muchos los hilos que se han de mover para que la revista salga a la calle con su cara bien lavada, ello no es óbice para disculpar los fallos que en la humana condición

se pueden evitar y que vamos a tratar que no se repitan en el futuro. Espero que este ejemplar que tienen en sus manos sea el primer paso de esta necesaria y justa reparación.

   Francisco Javier Ortega Allué Director de Mosaico

Mosaico 49: Familia-Escuela y Terapia Familiar. (PARTE II)

Estimados lectores

Espero que hayáis disfrutado del merecido descanso estival y retoméis el período lectivo con fuerza y ánimo, al menos desde Mosaico, tenemos muchas propuestas y muchas ganas de compartirlas.

En el número que os presentamos tenéis un nuevo artículo, no es el primero, por tanto es una cuestión que realmente importante para nuestro trabajo cotidiano. La necesidad de nuevos modos de represtación  de los genogramas adaptados a la realidad actual, en este caso a las técnicas de reproducción asistida, muy interesante. Otro de los trabajos que hemos publicado, es un trabajo de los presentados para la obtención de la especialidad en Terapia Familiar y Pareja, animamos a los estudiante que nos manden sus trabajos de fin de especialidad para que sean publicados y compartidos en Mosaico. El tema de la adolescencia, que siempre nos ocupa y preocupa, y que agradezco a los autores la paciencia, ya que por problemas de espacio no fueron publicado en su correspondiente monográfico. Y una experiencia personal desde la perspectiva de los años fundacionales, gracias.

No podemos más que dar un sincero agradecimiento a Alberto Carreras, que nos embarcó en unas Jornadas Aragonesas centradas en Género y Terapia Familiar de las que han salido, uno no, varios monográficos. Material interesante, variado, y jugoso (si se me permite la expresión), con apartados creativos que creo que no aburrirán en absoluto a los lectores, juzguen ustedes mismos .

Quiero además comentar, que tenemos varios proyectos en marcha para Mosaico, que ya iremos comentando, pero que va a exigir que seamos muy estrictos en las normas de aceptación de los trabajos para su posterior publicación. El comité editorial seguirá a partir de

ahora de forma reglamentaria las normas de publicación, que quedan recogidas en la revista y/o en www.featf.org.

Ante de despedirnos recordaros que, nos vemos en Bilbao en el XXXII Congreso de Terapia Familiar del 27 al 29 de octubre, es como siempre nuestra oportunidad, una vez al año, de juntarnos para aprender, conocer, saber, contar cosas nuevas y sobre todo para vernos y compartir.

¡En breve recibiréis una sorpresa de parte de Mosaico, espero que os guste!.

Y buena entrada de curso. Olga B. Díez Puig DIRECTORA DE MOSAICO

Mosaico 47: XXXI Jornadas Españolas de Terapia Familiar

Queridos lectores, antes que nada y en primer lugar Feliz Año Nuevo, espero que 2011 sea un buen año para todos, y pese a las previsiones de ser un año crítico, tenga esa parte positiva que conllevan las crisis.

Os presento el primer número de Mosaico 2011 que tiene como  componente principal el monográfico dedicado a las XXXI Jornadas Españolas de Terapia Familiar: Pensamiento y Acción Sistémicos en la Comunidad, que se celebraron en Cuenca durante el mes de septiembre.

Las Jornadas fueron un éxito de concurrencia, de calidad de las ponencias, y de compartir tanto en lo profesional como en lo lúdico. Agradecemos a los compañeros de la Asociación Castellano-Manchega la organización de las mismas, y la elaboración del monográfico, en el que también han colaborado el equipo de coordinación y redacción de Mosaico. Como podéis ver nuestro siguiente encuentro anual será el XXXII Congreso Ncal. De Terapia Familiar en Bilbao en octubre de 2011, os animamos a agendarlo.

En esta edición hay un estudio aportado desde la Universidad de Santiago de Compostela, y un artículo sobre intervención en red. En…Y Más disfrutareis de una aportación sobre neurociencias y terapia familiar realmente interesante.

Os ofrecemos la recensión de dos libros, uno escrito a este lado y otro al otro lado del Atlántico, uno reciente, y otro no tanto, pero ambos merecen tiempo de lectura. Hemos incluido novedades editoriales, que podéis enviad cuando lo creáis conveniente, Mosaico

es una puerta de información y nos sentimos orgullosos de ser un portal de lanzamiento de trabajos realizados en Terapia Familiar, ese es nuestro propósito.

Tenemos una entrevista, además a coro, imperdible. Tener a personas de esa catadura profesional compartiendo sus experiencias y saberes en una distendida y amable charla, es un lujo que no todos los días ocurre.

Fijaros en la agenda de actividades, parece que el inicio del año trae mucha actividad formativa, muy interesantes, y desde la FEATF os animamos a todos a participar de las ofrecen las diferentes asociaciones, y la que para el primer fin de semana de abril se organiza desde FEATF en Madrid.

Espero que disfrutéis del ejemplar que tenéis entre las manos y os animamos a seguir las actividades y las noticias que generamos desde la FEATF a través de www.featf.org

Olga B. Díez Puig DIRECTORA DE MOSAICO

Mosaico 43: Intervención con Grupos: Trabajando con sistemas de apoyo

Hola a todos. Bienvenidos después de las vacaciones.

Espero que hayáis podido disfrutar de días de descanso y que volváis con las pilas recargadas porque parece que tenemos un inicio de temporada con muchas actividades y noveda- des. Con el primer Congreso Ibérico a la vista, vamos a tener una oportunidad excelente de compartir con nuestros veci- nos lusos una gran variedad de experiencias, deduzco esto por lo interesantes que son los artículos que están aportando a Mosaico. Además tendremos la oportunidad de volvernos a encontrar y disfrutar de las actividades formativas que desde la Societat Catalana están organizando para el Congreso.

Quería desde este lugar poder agradecer a la Asociación Ex- tremeña de Terapia Familiar el gran esfuerzo que ha realiza- do en el monográfico que nos han aportado sobre trabajo en grupos, más allá de que cualquier monográfico es un esfuer- zo que sólo los que lo han realizado son capaces de saber, en el caso de asociaciones que son más pequeñas en número de socios es un extra a ese emprendimiento, y me parce que el resultado ha sido genial. Así es que GRACIAS.

Desde la SPTF se han animado ha realizar el primer mono- gráfico para Mosaico, tenemos un espacio dedicado al es- trés, coping y calidad de vida familiar con aportaciones muy interesantes, os invito a que los que no manejéis la lengua portuguesa con facilidad hagáis el esfuerzo porque de veras merece la pena.

Me despido de todos vosotros insistiendo en que os animéis a enviar artículos, reseñas de publicaciones que encontréis de interés y que queráis compartir, experiencias o aportacio- nes que enriquezcan al mundo de la Terapia Familiar. Nos vemos en Barcelona en Octubre.

Olga B. Díez Puig, DIRECTORA DE MOSAICO

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Trauma y Terapia Famiilar

El trauma, en sus diversas formas de mostrarse, deja huella en los cuerpos, en las mentes, en las historias y, por supuesto, en los vínculos.