Mosaico 24: Esquizofrenia y Familia
Fue un proceso mitad azaroso mitad contingente, el resultado final de este número de Mosaico contiene, en buena medida, las ideas-elementos de nuestro modelo sistémico. Las ideas-elementos, término acuñado por el sociólogo R. Nisbet, constituyen en buena medida la armazón de una disciplina y/o modelo.
El monográfico dedicado a esquizofrenia nos remite a los orígenes de la terapia familiar, como acertadamente plantea el coordinador del mismo, Carlos Álvarez. La ciencia crece, según G. Bateson, con una mezcla de dos tipos de pensamientos el «laxo y el estricto». Sabemos que el pensamiento estricto tiene necesidad de «controlar» la complejidad para poder verificar y construir hipótesis científicas, así nos lo hacen ver E. Gutiérrez y C. Álvarez con sus respectivos artículos. Por el contrario, M. Selvini y M. C. Viz Otero nos aproximan a la libertad de pensamiento laxo que renunciando al control de variables gana en riqueza.
El debate esta servido, Mosaico lejos de eludirlo pide a los lectores que se hagan eco de la invitación al mismo: ¿Psicoeducacion? ¿Terapia familiar? ¿El síntoma organiza el sistema o el sistema organiza el síntoma? Sea cual sea la respuesta, si la hubiere, estamos frente a un enorme desafío tanto desde el punto de vista del conocimiento como para la salud pública. Es necesario el esfuerzo de todos.
Los interrogantes están en parte resueltos por J. M. Etxebeste en el interesante caso practico _Sofía Loren un amor imposible_, así como los comentarios hechos al caso.
Recuperamos gracias a nuestra amiga Estela Troya, una figurante legendaria y precursora de la terapia familiar: E. Pichón Riviere; sus aportaciones hechas en la frontera, entre el psicoanálisis y la psicología social, nunca han sido suficientemente reconocidas. Sabemos que los conocimientos en los espacios fronterizos son los mas libres, ricos y perturbadores.
¿Por qué decíamos al inicio que el número contiene ideas-elementos fundamentales? Porque tanto S. Cirillo en la entrevista, M. Suáres en el artículo sobre legitimación y mediación, como en el trabajo de la sección de investigación _J. M. Hernández_ que plantea la posibilidad de tratamiento sin demanda, todos ellos se hacen eco de «voces» de los distintos campos donde nos movemos los terapeutas familiares.
Por último queremos resaltar nuestro agradecimiento a nuestra coordinadora Sonia Fernández, sin ella esta revista seria inviable.